Quiromasaje

Se utiliza en lesiones físicas (tendinitis, esguinces, contracturas, tirones, sobrecargas, rotura de fibras, etc.) en general aquella lesión que nos impida el movimiento normal.

    Durante mucho tiempo se desconocía la razón del efecto curativo de los masajes. La acción favorable sobre el flujo sanguíneo y linfático fue la más fácil de demostrar, mientras que la influencia sobre el sistema nervioso resultó mucho más difícil de investigar.

    Incluso hoy en día, algunos de los mecanismos de los masajes siguen sin estar claros, aunque los éxitos de los tratamientos y las experiencias positivas son suficientemente expresivos.

    En general, los masajes constituyen un tratamiento estimulante que produce efectos variados, interdependientes y difíciles de separar, dependiendo de la técnica o del método que se emplee. Estos son sus efectos:

Efecto sobre los vasos

    Mediante la fricción débil, suave o profunda de la piel, se estimula la circulación venosa y arterial, así como la linfática (efecto vasal). La mejor circulación provoca que los productos estancados del metabolismo sean transportados más rápidamente y que los músculos puedan ser abastecidos con más sangre oxigenada. Como consecuencia, el tejido muscular, antes endurecido, se vuelve más blando y elástico.

Efecto sobre los nervios

    Se produce esencialmente por el calor de las manos que proporciona el masaje y el estímulo de la piel al frotar. De esta forma se estimulan los nervios que terminan en la piel. Estas terminaciones nerviosas llevan al interior del cuerpo los impulsos surgidos por presión, calor, roce o dolor.

Efecto tranquilizante y relajante

    Muchas personas que ya han disfrutado alguna vez del placer de un masaje, tendrán un recuerdo muy agradable obtenido durante el tratamiento. Esto se debe a que no solamente influye en el sistema nervioso central, sino también en los nervios periféricos, motores y sensitivos.

Efecto calmante del dolor

    Con las técnicas y métodos de masaje dolorosos a menudo se recubre un dolor preexistente: los nervios señalan al cerebro un impulso nuevo e intenso, de forma que la señal dolorosa previa queda realmente “cubierta” (efecto analgésico). La nueva alarma hace que el cerebro segregue una mayor cantidad de endorfinas con efecto calmante.

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